Nací en Barcelona, ahora vivo en una masía en Girona. Para mí, vivir en el campo rodeado de mis caballos es ahora mismo un lujo y, a la vez, una necesidad para mi bienestar físico y mental. No concibo mi vida de otra manera.
Cuando acabé fisioterapia en 1996, llevado por mi pasión por los animales, busqué algo que en España simplemente no existía: la fisioterapia aplicada a animales. Era el «bicho raro» tanto en el mundo de la fisioterapia como en el de los caballos. Pero me encantó precisamente eso, empezar algo desde cero. Comencé con caballos y al poco tiempo también empecé a tratar perros. En 1999 asistí al primer congreso de fisioterapia y rehabilitación animal en Oregon, Estados Unidos. Éramos cuatro gatos… pero siempre creí que este campo iría a más en España, y así ha sido.
Siempre tuve claro que se podía desarrollar este campo aquí. Ayudé a montar el primer máster de fisioterapia equina que hubo en España en 1999 y poco después el primer curso de fisioterapia para perros, aportando los conocimientos y los contactos fruto de mis viajes de formación por diferentes países. No fue fácil, pero la convicción de que estaba en el camino correcto me mantuvo firme. Cuando empezé a tratar animales mis padres me decian: – Siempre con ideas de bombero !!! que no estás bien en el hospital ?-
Llevo más de 25 años trabajando como fisioterapeuta de caballos. He tenido la suerte de participar como fisioterapeuta equino en campeonatos de Europa, del mundo, juegos ecuestres mundiales y Juegos Olímpicos. Actualmente combino el trabajo de campo con la docencia: he sido profesor de grado y de máster universitario, ponente en congresos nacionales e internacionales. En 2024 leí mi tesis doctoral sobre osteopatía equina. Mi nuevo proyecto es www.animalhealthacademy.com una página web con cursos de terapias manuales y naturales para animales.
Fue como la culminación de una carrera docente en el máster y cursos de osteopatía. Quería exponer de forma científica que la osteopatía equina funciona. Hay pocos estudios científicos sobre osteopatía equina y creo que es importante aumentar el nivel científico de la osteopatía y estudiar de forma rigurosa sus efectos. Es necesario demostrar que lo osteopatia no es mágia, sinó ciencia y arte a la vez.
Tengo dos: Blackie, un poni D un poco hiperactivo, y Klonie, un caballo que había sido de salto. Me quedé con Klonie cuando tenía 21 años, ya retirado de la competición, había saltado grande. Ahora con 30 vive tranquilo, retirado en mi casa. Blackie llegó a mi vida como un caballo incomprendido. Tenía menos edad de la que les habían dicho a los dueños, se lo habían vendido un tratante un poco pirata, lo saltaron antes de tiempo… ahora vive en el campo y va de paseo de vez en cuando. Los monto poquísimo, pero me acompañan y me dan paz. Esa tranquilidad es impagable.
Ver a los caballos, conectar con ellos, aprender de ellos cada día. Descubrir solo con el tacto qué problemas tienen y cómo poder ayudarlos. Son muy agradecidos. Me apasiona sentir los tejidos debajo de mi mano, observar sus reacciones, su postura, leer sus expresiones faciales… Todo esto nos lleva a poder ayudar realmente al caballo, más allá del mero bloqueo articular o la tensión muscular.
He aprendido muchísimo tanto de los caballos como de los alumnos. La humildad es una de las cosas más importantes a la hora de tratar un caballo. Debemos escuchar lo que nos dice su cuerpo, sentir, observar, leer… Compartir conocimientos es una de mis pasiones, me encanta explicar y aprender. Cada caballo, cada alumno, te enseña algo nuevo si estás dispuesto a escuchar.
«El movimiento es vida», de Andrew Taylor Still, el fundador de la osteopatía. Esa frase resume todo mi enfoque: devolver el movimiento correcto es devolver la vida al animal.